La complejidad radica en que Twitter actualiza periódicamente su API y el formato de sus enlaces. Por ejemplo, los videos cortos (antes conocidos como Twitter Moments) usan un esquema diferente al de los clips largos o los Spaces con contenido visual. Esto significa que un método que funcionó en 2022 podría fallar en 2024 sin una actualización en las herramientas. Además, la plataforma implementa medidas anti-scraping que detectan patrones de solicitudes repetidas, bloqueando IP o requiriendo autenticación en dos pasos para acceder a ciertos contenidos.